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Cuanto tiempo sin escribir, demasiado. He constatado que la pereza de un día lleva a la pereza del otro y no puede ser. Tengo que encontrar tiempo como sea, pero los cursos de las últimas semanas han alterado mi ritmo de vida "normal".
Cosas o acontecimientos reseñables de las últimas semanas:
- He descubierto que hago una "respiración abdominal", lo cual es correcto y se supone que tengo una edad física de 20 años, por el número de inspiraciones por minuto. Entonces, por qué no alcanzo a tocarme la punta de los pies al agacharme?
- Mi padre sigue un proceso inverso a la mayoría de la gente que envejece. Siempre ha sido desprendido, pero ahora estamos que lo tiramos! Viajamos a Granada en compañía de mis padres, y en tres días apenas conseguimos pagar una ronda de tapas. Es cierto que a ellos el esfuerzo económico les es considerablemente menor, pero tampoco hay que olvidar que mi abuelo paterno guardaba religiosamente cientos de gorros de baño recolectados por hoteles de Benidorm, patillas de gafas, cientos de estropajos que durarán generaciones. Acumulaba cientos de cajas de ibuprofeno, supongo que ahí la culpable era mi abuela. Cuando murió, hace dos años, mi padré sufrió un fuerte shock al descubrir que su padre tenía cierto "síndrome Diógenes" en forma de miles de cachivaches escondidos en un trastero al que él hacía años que no pisaba. Mi abuelo había sido panadero, digo yo que ya podía haberle dado por pasar su jubilación haciendo encanelados en lugar de reconstruir las gafas perfectas.
Por cierto, Granada sigue siendo una de las ciudades más bellas de España. Oriente, Occidente, perroflautismo, cierto aire de gente de ida y vuelta, trasnhumancia humana, olor a especias, frío húmedo, calles empedradas que te permiten contemplar la Alhambra. Mi hermano se ha instalado en el Albayzín, en una casa de 40 metros cuadrados en la que hay que descalzarse para pisar el salón decorado por Ikea. Y hasta tienen una azotea para subir a tender la ropa. Creo que el año que viene, cuando cambien Granada por Salamanca o Cádiz, e incluso por La Laguna, van a añorar los despertares nazaríes.
En Granada nos dedicamos básicamente, a comer, beber, reir (todos) y fumar (ellos). Y a hacer kilómetros y kilómetros de autovía por Despeñaperros y el polígono de "Peligros", gran nombre para una película que seguramente rodaría Miguel Albadalejo o Benito Zambrano y que trataría sobre una mujer ya madura, con un hijo recién salido de la cárcel, que trabaja en el polígono en una fábrica de colchones de látex, que come bocadillo de choped y que vive la vida como una segunda oportunidad. La madre a la par se enamora de un transportista que trabaja donde el hijo, y ambos viven este nuevo amor "maduro" con entusiasmo, y el transportista la lleva en el camión por esas carreteras plagadas de olivos, mientras suena Melendi o El Barrio de fondo. O Bebe, que las cosas siempre pueden ir peor.
Y tras el fin de semana granaíno, Barcelona. Visita rápida a hermano y amigos, mucho frío, pizza en casa, Persépolis, sesión maratoniana de la décima temporada de Friends, que no había visto completa, y vuelta a Zaragoza. Y una semana relativamente tranquila, tras las tres últimas semanas. Tengo un año más, se me desactiva la visa, Endesa quiere venderme un seguro hogar que es la panacea, pierdo un décimo de lotería y he de volver a comprarlo, se me ocurre ver "Carmen" de Vicente Aranda (gran error), tengo cena de cumpleaños atrasada con amigas, que sorprendentemente me regalan un kit de decoración navideña para mi casa, en el trabajo se baraja ir a un chino guarro para la cena de navidad, y Bankinter me obsequia con la posibilidad de hacer una primitiva desde casa.
Está acabando el 2007 y puedo considerar que ha sido un buen año: he aprobado las oposiciones, Krys ha encontrado un buen trabajo, por fin vivimos juntos, sólo he tenido dos episodios hipocondríacos y hasta se pudo hacer una mini-reunión riffer. Ahora a por Casa-Bara, o lo que se tercie.
Deuda pendiente: leer todas las actualizaciones de vuestros blogs, que además hay muchas ganas.

polromeu dijo
Espero que me leas.
Me dijeron: La felicidad no existe, simplemente cuenta tu nivel de satisfacción con la vida que tienes.
25 Noviembre 2007 | 01:37 AM