Cada día se hace más cuesta arriba esperar que lleguen las vacaciones. Caminar hacia la parada, saludar a los habituales, esperar que el número 44 hago el giro a la derecha. El café de la máquina, los saludos, revisar la documentación de la auditoriía. Mientras mi mente vaga. Tan pronto estoy en Finlandia (una compañera está preparando sus vacaciones) como en el Castillo de Chillon, en el que he descubierto que Gonzalo Suarez rodó "remando al viento", cuando Liz Hurley todavía no era guapa (no era tan guapa) y Hugh Grant no hacía sexo oral en los coches, sólo debajo de la mesa.
Fin de semana del Pirineos Sur. Empanadas argentinas, perros, perros-flautistas, flautistas con perro, perroflautismo vario, rayas, bongos, camisetas con mensaje. Dudo entre ir a pasar el día, por aquello de pasar un día en el Pirineo con mis amigos, o marcharme de fin de semana a tierras del Valle del Aure y Louron, en Francia, con mis padres. Me decanto por lo último. Cambiemos los mensajes de las camisetas por los de las tumbas de pueblos como Arréau. Estuve el año pasado y me pareció grandioso.
Ayer hablaba con una amiga sobre las cosas perdidas y encontradas. En este vida he perdido tres cosas insignificantes, de acuerdo, pero de las que todavía me acuerdo:
-Un jersey de Willey Fog. Podéis reiros, pero para mi era especial. Mi hermano tenía la pareja, Rigodón, y hay por ahí una foto en la que estamos de la mano, vestidos con nuestros jerseys naranjas, pantalón de chandal con raya a un lado y zapatos de suela gruesa, llenos de polvo. Tomada en la calle en la que estaba la primera casa en la que vivimos. Una foto a la que tengo enorme cariñó. Supongo que el jersey acabaría donado a la parroquia, aunque a mi me guste pensar que simplemente, desapareció.
-Un muñeco Misha de las Olimpiadas de Moscú de 1980. El osito era de goma, y se ponía en la parte de arriba de los lápices. En su barriguilla de goma tenía dibujados los aros olímpicos. Tengo grabado a fuego el recuerdo de estar haciendo los cuadernillos rubio y repitiendo mentalmente el orden y color de los aros olímpicos.
-Un collar rojo que heredé de mi abuela, de cuando era niña. Años después de que ella no lo llevase seguía conservando el olor a manzana reineta del granero en el que ella lo guardaba, junto con un montón de aperos, conservas y azafrán cuando era tiempo de recolección.
Tres cosas perdidas, que quiero recompensar con tres cosas que quiero encontrar este verano.
- El pueblo medieval de Yvoire.
- Un baño de sol en el campo de la casa de Marian, la madre de Krys.
- Un sitio donde hagan mantecados de los de antes, como se dice aquí, "revenidos".
P.D. Creo que "Abismado" no lo recoge el diccionario de la RAE, pero define el momento exacto, la sensación perfecta de quedarte encogido, cuando él o ella pasa, y te mira, o te saluda, cuando hace tiempo que no ves a alguien, y todavía se te remueve el corazón. O los dos cerebros. Gracias por la canción, aunque cantéis en español.

Estuve en el Castillo de Chillón (no puede entrar, porque era tarde) hace unos años, pero no vi, ni a Gonzalo Suarez, ni a Liz Hurley, de hecho, no via nadie porque era febrero, el castillo estaba cerrado y ya estaba atardeciendo. El paisaje me pareció precioso, entre el castillo, el lago, la luz del sol, el frío, y los árboles diseminados en la orilla, me enamoré del lugar. De todos modos, en Suiza hay muchísimos parajes impresionantes.
Otra cosa bien curiosa fue que en el pueblo de Gruyere, tan idílico, perfecto y nevado como si fuera una postal viviente, hubiera hueco para el museo de H. R. Giger, el "diseñador" de Alien. No tienen viedoclubs, pero sí Aliens por todas partes. Está más que claro el orden de prioridades de los "gruyerianos". Aunqe no sé de que me soprendo, ¿qué se puede esperar de un pueblo tan desorganizado, que no tiene carnicería, pero cuenta con doce queserías en las quese vanaglorian de vender roductos que saben a insecticida y tienen agujeros?
No sabía que habías estado en Suiza! Yo tengo unas ganas de ir... Krys está deseando ir al Museo de Giger, es super fan de él. La verdad, a mi me produce mucha curiosidad, así que a ver si tenemos tiempo para visitarlo.
El queso que sabe a insecticida cual es? soy una amante total de los quesos, exceptuando el de bola, que me sabe a pies, curiosamente, cuando el que se supone que sabe a pies es el Roquefort, que en cambio a mi me sabe a gloria!
¡Pues cual va a ser, el Gruyere!
De todos modos a mi muchas ocsas me saben a insecticida, por ejemplo el maracuyá.
Me estoy descojonando con los post de Dracma!
Maracuyá? JAJAJJAJAJAJAJ
Dracma, el maracuyá sabe... a Maracuyá!!
Como te invite a Zgz y me digas que las migas te saben a insecticida, te declaro persona non grata!!
Un beso
Las migas saben, saben...a victoria!
Las migas estan bien buenas, no saben a insecticida, las he probado. Como siempre digo, mis genes llevan cachirulo, y mi yaya de Calatayud las hace, e incluso mi madre a veces también (con uvas). Aunque creo que lo que más me gusta de por allí son las madejas.Ñam, mám. Mikel se pone verde cuando las huele (es que importé una "bola" de madeja a Bilbao estas Navidades y el experimento no cuajó)
De todos modos, Blackstar, no estás en posición de hablar. Tras el insulto que has propinado de forma gratuita al pobre queso de bola, tu credibilidad en relación a los sabores y olores ha bajado muchos puntos. Aun así, como soy mucho más magnánima y tolerante que tu, tengo a bien perdonarte. Puedes ir en paz, e incluso venir a Bilbao.
Además te dejaré que insultes a las Kokotxas.
Las kokotxas son bocado di cardenale!! qué ricas!
aquí una maña a la que no le gustan las madejas. No me van mucho los menuceles en general, tampoco los riñones o el higado, ni las manitas de cerdo. Si es soy más de pescado que de carne!
las migas con uva quitan el sentido, claro que sí. Pero el queso de bola no. Tiene tacto como de plastilina.
Todos los quesos, sin excepción, son bocados de dioses, así que en Gruyère (sin carnicería y con tropocientas queserías) sí que saben.
Las migas se comen con chorizo, con tocino y café con leche, de toda la vida.
A mí el maracuyá también me sabe raro a veces, la verdad...
Mi pérdida más terrible fue un Gizmo (el gremlin bueno) de peluche al que ya se le cayeron los ojos y que mi madre se empeñó en tirar y yo en rescatar de la basura; hasta que estuvo tan piojoso y arrastrado que supongo que mi madre decidió que se acabó, y me dijo que se había ido. Aún espero que algún día vuelva.