Mientras intento que el blog de nuestro amigo Troutman me deje colarle un comentario a su última entrada, aprovecho para actualizar el mío, abandonadito que está el pobre. Aprovecho que estoy en casa de mis padres y su conexión a internet para hacerlo. Esta semana me he mudado por fin a mi casa, a nuestra casa, y allí no tenemos todavía internet. Eso sí, ayer fui capaz de configurar los canales digitales de la televisión yo sola! Es una tontería pero espero que esto ayude a disipar la idea de que sólo soy una mujer de letras con miedo a los enchufes y a todo lo que suene a instalación eléctrica (además de las enfermedades y los vuelos de avión).

Estoy descubriendo que me encanta vivir sola. Que me gusta poder tener la decisión de venir a comer con mis padres pero solo si quiero, que luego puedo volver a mi casa a hacer lo que me venga en gana, que si no tengo ganas de hablar no hablo, que si no tengo ganas de contestar no hay preguntas. Mi madre se ha comprado un móvil, su primer móvil, para poder llamarme.

No sé si llueve en el resto de España, pero aquí sí. Me gusta la lluvia, aunque se me rice el pelo y mis botas se mojen. Ayer estuve con mis amigos por ahí hasta las 4 de la mañana. Primero en un bar con una actuación en directo de un grupo que seguramente, y como Thanatos me ha ilustrado, tenían como referente a Skinny Puppy. Vestidos de pájaros y con una música que mezclaba a Sirenas, destructores, cañones, apisonadoras y taladros. Vamos, que Isis, Neurosis, Mastodon y compañía son niñitos de guardería a su lado. Ruido en estado puro. Les auguro poco futuro, pero espero que sean felices con lo que se hacen, que no es poco. Esta mañana hablaba de algo con unas amigas tomando unas cañas: los principios. Los principios, que muchas veces, impiden llegar donde uno quiere. Digamos que a veces, son una rémora. Seguramente no llegaré a muchos sitios porque no voy chupando pollas, ni poniendo el culo, ni lamiéndole el culo a nadie. Ni pisoteando. Pero me acuesto con la conciencia tranquila. No sé si entre mis propósitos, la estúpida lista de propósitos (mental) para 2007, estará el ser un poquito más mala.

Seguramente Felicity también tendría que haber sido un poco más mala. Seguramente, casi nadie os acordéis de Felicity, la protagonista de una serie sobre universitarios en una ciudad lejos de casa. Quería ser médico, era bastante ñoña, y bastante desequilibrada. Ayer, mientras hacía zapping, di con la temporada final de la serie. Felicity, que ahora está con Noel pero antes ha estado con Ben, rompe con Noel. Y después viaja al futuro. Allí ve como Noel es feliz con Zoe. Y ella está con Ben, que la engaña con otra. Ya en el presente, Felicity le demuestra a Ben que lo que cuenta es real, y que él la engañará. ¿Y si cambiando el presente se pudiera modificar el futuro? ¿o realmente acabaría ocurriendo lo mismo, tras dar vueltas y más vueltas? Nadie podría vivir en paz y ser feliz conociendo el futuro. Hay multitud de ejemplos en la literatura, en el cine, y en el arte, sobre el futuro, el conocimiento y la capacidad para cambiarlo. El hombre se pregunta continuamente si la decisión más nimia puede cambiar el futuro, o si realmente haga lo que haga, algo ocurrirá de todas formas. Particularmente es un tema que me apasiona. En realidad todo esto no está tan alejado de lo que plantea Troutman, de sus A, sus B y sus C, del futuro y la capacidad de conformarse.
Por fin he añadido un comentario, el D, al blog de las resacas.