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La Coctelera

Las cosas que nunca mueren

Cualquier parecido con la realidad no es pura coincidencia. Cine, libros, música, neurosis y confusiones mentales

16 Mayo 2006

No le temo a la muerte, sólo que no me gustaría estar allí cuando suceda. (Woody Allen)

Hace unos diez días, mi abuela enfermó. Una opresión en el pecho que la cautivaba irremediablemente. Tardes enteras en el hospital, como aquella de la semana pasada en que acompañé a mi madre hasta la 1 de la madrugada, la noche en que a mi abuela le hicieron un escáner. Todavía llevaba puestos los anillos, que había que quitarle para la prueba. En el ascensor, mientras descendíamos a la planta menos 2 y atravesábamos después pastillos dignos de la película "vigilante nocturno", le quitamos los anillos. Un anillo con un lapislázuli, regalo de su compromiso, y las dos alianzas, la de ella y la de mi abuelo, fallecido hace un año, que mi tía arregló a su medida para que las pudiése llevar siempre juntas, como ella deseaba.

Los pasillos de los hospitales son pequeños infiernos en miniatura. Gente que llora, habitaciones por las que un día pasas y ves que la cama que estaba ocupada de pronto está vacía, diagnósticos terribles. Y que poco preparados estamos para todo esto. Los ángeles de la muerte con sus batas blancas y sus zapatos de goma parecen ajenos, ausentes, aunque son terriblemente educados, y hasta cariñosos. Pero siempre con ese punto de distancia, que se me hace seguramente necesaria para no derrumbarse ante tanto dolor.

Ayer mi abuela falleció. Una mujer que quizás no fue todo lo abuela que pudo haber sido, a diferencia de mi abuelo, pero mi abuela al fin y al cabo. Ver sufrir a mi padre me sigue impresionando, porque se supone que, estúpidamente, nos conformamos la idea de que los padres siempre van por ahí con la capa de superman, sin pensar que superman al fin y al cabo también podía ser herido por la kriptonita.

Ayer, Krys me decía que un psiquiatra explicaba que justo antes de morir, liberamos endorfinas que nos quitan el dolor, pues este ya no es necesario ante la muerte. Esas endorfinas también hacen que desaparezca el miedo. Mi abuela hace días que había dejado de tener miedo. Estos días me repetía, con una absoluta lucidez, que mi abuelo la visitaba todos los días, y que la cogía de la mano, diciéndole que todavía no era el momento, pero que estaba cerca. Creo que desde entonces ella quería marcharse. Se que esto es una visión muy romántica de lo que es la muerte, pero prefiero esto, la visión de mi abuela y lo que estas cosas puedan tranquilizar a mi padre, que las palabras vacías que mañana seguramente pronunciará el sacerdote que oficie el funeral. Intentaré obviar la cantidad de generalidades y palabras cumplidas que puede decir alguien que no ha conocido a otra, aunque esté cargado de buena fe y su oficio sea precisamente el de hacer llevadero el tránsito. El cura pronuncia palabras de consuelo y el encargado de las pompas fúnebres, las envuelve a modo de mortaja y ataúd. Qué ingrato trabajo, siempre traficando con el dolor ajeno. Exhibir todos esos catálogos como quien muestra la ropa interior de su cómoda, esperando que alaben el buen gusto que tienes al preferir la blonda al algodón. Me pregunto si alguno ve a dos metros bajo tierra.

Tan sólo me queda un abuelo, que cumplirá 101 años este mes de agosto. Un abuelo que repite, cuando se entera de estas cosas: "una pastilla, y acabar". Pero luego, se engancha a ver pasapalabra, y a leer los artículos de Reverte en el semanal ("qué raro habla este hombre"!). Y le pueden las ganas de vivir.

Quizás la distancia física puso distancia emocional entre mi abuela y yo, quizás fue, como ella siempre confesó, que prefería a los chicos (chica lista!). Quizás, es así como debía ser. Pero me acordaré de ella, cada que vez que pase cerca de Letux, cada vez que vea ese mantel heredado que tiene más de 70 años. Pero sobre todo me acordaré de ella cuando vea que la tristeza vela los ojos de mi padre, al que sólo puedo abrazar. Perder a tus padres en apenas un año debe ser duro, muy duro, a pesar de que la edad te haga más fuerte. No hay que olvidar que la kriptonita siguió hiriendo a superman a pesar del tiempo, y que las dolencias se aprenden a sobrellevar, aunque la punzada siempre esté ahí, amenazando cuando el día está nublado, o baja la presión, o hay cambio de tiempo.

servido por blackstar 7 comentarios compártelo

7 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Troutman

Troutman dijo

Vaya, lo siento.

En mi caso, cuando han ido muriendo mis abuelos,he sufrido mucho más por el dolor de la gente que los rodea que por su propia muerte. Y por darme cuenta de que un día estaré en su posición. en la de mis padres entocnces, se entiende. En la posición de morir también, pero mejor no pensar en ello. Ya que todos nos estamos muriendo, más lento o más rápido, el cabrón del cuerpo podía empezar a segregar endorfinas a la voz de ya. O tener un interruptorcito. Supongo que luego te harías adicto.

Un fuerte abrazo

16 Mayo 2006 | 03:43 PM

Blackstar

Blackstar dijo

Muchas gracias, siento alivio porque me identifico con lo que dices.

Bromeemos un poco: la putada de saber si al final la luz del tunel existe es que quizás no volvamos para contarlo!

Botón de endorfinas ya!

Abrazo de vuelta

16 Mayo 2006 | 04:11 PM

Nuala

Nuala dijo

Lo siento mucho. Te mando un abrazo de consuelo.

Nunca olvidaré a mi padre llorando poco antes de morir mi abuelo... es... desolador, te parte el corazón.

Quizá también sea una imagen muy romántica pero piensa que ahora estará con su amor, cogiéndose tiernamente de la mano.

17 Mayo 2006 | 12:27 PM

Blackstar

Blackstar dijo

Gracias bonita. Al menos hoy ya se ha acabado la parte formal, con un funeral, como preveía, lleno de tópicos y promesas de cielos "de verdad".

Mi padre cree firmemente en que ahora están los dos juntos, y así parece que lo sentía ella antes de irse, así que quien sabe...

Un beso

17 Mayo 2006 | 03:49 PM

El Neumococo Chochiflán

El Neumococo Chochiflán dijo

Mis condolencias por lo de tu abuela y mis felicitaciones por tener los genes de tu abuelo (el de 101 años).

Un abrazo.

18 Mayo 2006 | 01:22 AM

Ser

Ser dijo

Vaya, vuelvo a leer tu Blog después de un tiempo y me encuentro con esto. No sé que decir en estos casos, prefiero pasar desapercibido y no traer recuerdos que en esos momentos son dolorosos.
Lo siento.

Una canción: Heartattack In A Layby - Porcupine Tree - In Absentia

Un abrazo.

20 Mayo 2006 | 02:05 AM

Blackstar

Blackstar dijo

Gracias Ser!

He visto que hace unas semanas que te has decidido a dejar tus opiniones en el foro de riff, bien por ti!

Un abrazo

22 Mayo 2006 | 08:57 AM

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