Ayer, cuando volvíamos de vuelta a Zaragoza, y en medio de una conversación sobre Valdemar, las portadas color crema de Anagrama, el mal de la piedra y los habitantes de Sos, y el masivo número de suicidios de Rábida, recordé, o creí recordar, donde había escuchado la música del anuncio de Mapfre. Y digo creí, porque creí saber con certeza que se trataba de la banda sonora de Leyendas de Pasión, película adorada por casi todo el mundo, como Match Point, y que a mi me repele por su falso dolor y su espíritu azucarado. Alguien llamado Tristan no puede ser rubio, tener una larga melena y montar a caballo sin silla y contra las tormentas. Tristan tiene el cabello negro y los ojos azabache, y solamente compra libros que comiencen con las palabras "Hace mucho, mucho tiempo". Libros en los que nunca llegamos a saber el nombre del protagonista. El Tristan de Leyendas de Pasión me cae rematadamente mal, por guapo, porque se lleva a la chica, porque me da la gana.
Hoy, para confirmar el dato, he buscado si realmente el tema de Mapfre era el tema principal de la película, y me ha sorprendido saber que no, sino que Mapfre lleva mucho tiempo utilizando música que "se parece mucho" a la que compuso James Horner para acompañar las andanzas de este héroe trigueño. Me engaña la memoria. Pensar en el anuncio de Mapfre, me hizo pensar también en anuncios que de verdad me han gustado y en los que la música juega un papel importante, y entonces, me he acordado de un anuncio de hace muchos años, en los que un antihéroe cruzaba una ciudad desierta, mojada, un puente. Había perdido todo, el reloj, el dinero. No logro recordar nada más, sólo la estúpida sensación de que ese anuncio me llenaba de melancolía.
La pequeña Pearl del corto que vi el otro día también estaba perdida. Al menos, que se te ocurra tejer una bufanda para un compañero de clase que golpea taquillas en el instituto, responde al inexpresivo nombre de Jack y lleva un peinado moderno con 15 años, responde a un desequilibrio hormonal típico de los 15 años, cuando los golpea-taquillas son sin duda más atractivos que los chicos que pasan el tiempo del recreo escribiendo o sentados leyendo en un peldaño lleno de chicles que dejaron allí las hermanas Lisbon. Y que seguro que se las follaría a todas, después, claro está, de componer un poema para cada una de ellas. Pearl con sus botas rojas, su flequillo que oculta sus ojos y sus pecas, candidata a ser un fantasma exiliado al mundo de los que no tienen fotos en sus taquillas, a los que a menudo, ni siquiera se les abren. Aunque pienso que en Pearl hay una Carrie en potencia, una de estas ninfas que un día se vuelven extremadamente bellas, y entonces, cogen al estúpido de Jack y lo hechizan con sus ojos, que ya no se ocultan tras el flequillo, y Jack, de esta, deja de golpear taquillas y también se pone a escribir poemas donde sólo acierta a garabatear "Dear Pearl".
Tomás no teje bufandas de amor en lana de colores, pero rescata el alma de su novia, y su suerte. Intacto, tocado y hundido, y al final, salvado. Es cruel pensar que las palabras "ya no te quiero" sean las que te salven de morir estrellado al caer un avión, o las que te hagan detenerte en un arcén mientras estrangulas el volante. Me gustaría tener la suerte de mi lado para siempre, pero no el don de arrebatarla. Y sobre todo, espero no tener que decir nunca, "ya no te quiero".

En Leyendas de pasión odie a Brad Pitt, con eso te lo digo todo.
El anuncio que dices podría ser o bien uno de colonia o bien uno de un reloj. En ambos casos estoy segura de que si lo ves de nuevo dejaría de gustarte por típico y tópico.
Hay una Pearl en todas nosotras, las exiliadas de las taquillas.
"Ya no te quiero" es la peor frase del mundo, ya sea para que te la digan o para decirla. He vivido lo primero. No quiero vivir nunca lo segundo.
Me alegro de que lo odiases! Sabes? me da toda la impresión de que ambas no tuviésemos novio, seríamos de las que nos fijaríamos en los mismos chicos. Eso sí, jamás me pelearía contigo por un hombre!
Yo todavía llevo la Pearl en mi interior, la que es tímida y dejaría regalos a la sombra, y seguro que si hubiese tenido taquilla en el instituto, se hubiese atascado.
si no me equivoco, Nuala, llegamos a ver juntas Leyendas de Pasión...
Sin comentarios!
un beso
Sí, y fue en tu casa, por cierto... Memorables los pucheros de Brad Pitt, qué mal llora el jodío.