Hace escasos días, en un blog amigo,
hablaban del miedo. Intento no vivir con miedo, pero a veces se vuelve inevitable. Como esta mañana. Una compañera que en otros tiempos (cuando yo era más joven, más inocente, y tenía menos espíritu de furcionario como dice un buen amigo, y han leido bien, FURCIONARIO, logradísima palabreja), trabajó en la biblioteca, y que luego sacó una plaza en la secretaría, ha venido a desayunar con nosotras. Nosotras somos C. y yo, desplazadas al segundo turno de desayuno por una jefa algo déspota, desplazadas a desayunar en torno a las 11'30 de la mañana, cuando el estómago se queja brevemente, los bocadillos escasean y el sol se retira hacia el estanque que el torpe ingeniero que ideó esta mole de cemento inerte y meditabundo diseñó para alegrar horas ingratas entre clases de cálculo diferencial y cálculo númerico. Por cierto, a estas alturas todavía me cuesta entender la diferencia entre análisis matemático y análisis numérico. No pueden pedirle más a una bibliotecaria que sueña con trasladarse a la biblioteca de la facultad de Humanidades.
Hoy, esta compañera vestida como intuyendo una ya próxima semana santa, morado en la camisa, morado en los pantalones, morado debajo de los ojos, nos contaba el insomnio que padece desde hace meses. Duerme durante el primer tercio de la noche, pero a las 3, o las 4 de la mañana, se despierta como un resorte, y entonces es incapaz de volver a dormir. Y de nada sirve intentar visualizar en tu mente ovejitas con largas calzas que saltan vallas inmaculadamente blancas, ni números que se acercan como quien ve llegar un tren que bordea la distancia. Ni tomar plantas que prometen viajes imposibles en las alas del dulce Morfeo.
Me aterra la posibilidad de sufrir insomnio en un futuro. Suelo dormir muy bien, 5 o 6 horas de alta calidad. Pensar en noches en blanco, en días con ojos que pesan, mareos y hasta paranoias me aterra, de verdad. Quizás son reminescencias de la película "El maquinista". Quizás es que lei que la falta de sueño continuada, provoca alucinaciones. Quizás es simplemente miedo irracional a no poder controlar mi cuerpo, ni mi mente.
Dulces sueños...
Yo quiero poder dormir menos sin quedarme después frito por las esquinas. Llegar a casa el medidía y que después de comer pueda tumbarme en la cama a leer sin que la siesta me acoja en sus brazos. A mi lo que me da miedo es volverme gilipollas con la hipocondria, porque me he dado cuenta de lo frágil e incontrolable que puede ser la mente.
El edificio supongo que fue diseñado por un arquitecto. Si realmente lo fue por un ingeniero, puede ser que sea gris, pero no sé si hubiese puesto un estanque.
Mi sueño siempre ha sido ligero. Me cuesta acostumbrarme a camas ajenas, a almohadas ajenas, a ruidos ajenos... Pero siempre he dormido bien.
Cuando iba a la facultad me bastaba con unas seis horas de sueño. Trabajaba, estudiaba, salía y no me notaba cansada ni necesitaba dormir más.
Ahora que vuelvo a la actividad frenética (estudiar, trabajar, comer de tupper, coger metros y trenes y autobuses todo el día) tengo que reconocer, con una sonrisa de resignación, que no soy la que era y me hago mayor. Si no duermo más de siete horas cada noche soy un trapo y los viernes no soy ni persona. Además el estrés me está afectando porque algunas noches me despierto a eso de las cuatro y media o cinco y media y soy incapaz de volver a dormir. Tenía una compañera de facultad insomne y hasta que no lo he experimentado no he sabido lo terrible que es.
¡Dulces sueños!
Seguro que fue un arquitecto. Tenemos jardín con estanque, que hasta tiene olas. Una verdadera pijada, cuando piensas que eso es dinero que podrían haber invertido en otras infraestructuras más necesarias.
Hace escasos días he tenido un pequeño episodio pasajero de hipocondría. Me dolía un ojo. Nada que unas gotas para hidratarlos no hayan solucionado. Estoy en buen camino.
Nuala, si sigues así, prueba con una cosa que se llama parsiflora o algo así, es de homeopatía, es un relajante muy bueno, se de bastante gente que lo toma.
Parsiflora? Mejor que pruebe primero con kilo y mitad de parsi-monia para cada momento de la vida... Y es que, en demasiadas ocasiones, basta con levantar un poco el pie del acelerador.
¿Qué fácil es decirlo...?
Soy una de las personas menos estresadas que conozco porque me tomo la vida con una filosofía muy particular y, según mi madre, tengo mucha "pachorra". Sin embargo el organismo tarda en acostumbrarse (o no se acstumbra nunca) a levantarse a las 6'30h, hacerse el desayuno y la comida en un tupper, ir corriendo a buscar un autobús y luego un tren, trabajar cinco horas, en una hora comer rápidamente y correr al metro, llegar a la facultad sin siquiera tiempo para un café y hacer cinco horas de clase para volver luego a coger un autobús a casa...
Me salto tardes enteras de clases, o alguna suelta para comer más tranquilamente, intento tomármelo con calma, claro. Siempre he creído que muchas enfermedades nos las provocamos nosotros mismos (de hecho el estrés es una de las explicaciones para el aumento del cáncer en la sociedad occidental) y yo soy más importante que un trabajo o una carrera.
Chic@s, disfrutad de la vida.
No creo que el organismo tarde en acostumbrarse. Más bien todo lo contrario, exceptuando el madrugar (¿a esas horas ya están puestas las calles?). De hecho, dicen que necesitamos monotonizar nuestra existencia para ser más eficientes (¿también eficaces?).
Para muestra, un botón: he aprendido a ducharme, vestirme y desayunar (en casa) casi sin abrir los ojos. Tardo menos tiempo que al principio. Digamos que voy más al grano y eso me permite arañar, cada día, unos minutos de sueño. Y siempre llego a la misma hora (¡bien peinado y con los calcetines del mismo color!)... aunque ahora me levanto 15-20 minutos más tarde...
¿5 ó 6 horas? Un poco lejos de las 8 recomendadas, ¿no?
Yo no sé tomarme la vida con filosofía. Soy una persona nerviosa, neurótica, que no puede ni quiere dejar de pensar en un montón de cosas a cada momento.
Y sin embargo, duermo fenomenal.
Unas 8 horas, de principio a final, sin pensar, soñando esas cosas raras que tanto me gustan.
Eso sí, cada vez necesito más y más café por las mañanas, y eso me preocupa. Me preocupa mucho.
Saludos!
Por qué te preocupa el café? Yo necesito tomarme Red Bull cuando conduzco distancias más largas de 3 horas para nop quedarme frito, porque el café no me hace efecto. Pero sigo tomando 2 o 3 cafés al día, porque me gusta.
La gente que duerme 5 o 6 horas y luego no se queda dormida en las esquinas merece toda mi envidia. Envidia.
Café... Me gusta, pero tiene elementos muy perjudiciales. Estoy intentando sustituirlo por tés fuertes.
¿Red Bull? Eso sí es digno de envidia. Estómago a prueba de bombas, macho.
Saludos!
Red Bull? Uf, no, por favor! Si conduces más de 3 horas, mejor parar y estirar las piernas un ratito en lugar de tomar eso. Por ti, y por todos los demás...
Digo!