Dice la ley de Murphy, que si algo puede ir mal, irá mal. Hay que tener mala leche para que te cuelguen el sanbenito de haber inventado una teoría así.
Lo peor de todo, es que tiene razón, y cuando las cosas parecen torcerse, se tuercen, aunque sea en meras tonterías.

Un ejemplo: lunes por la tarde, me planto en el piso que hemos comprado a las 4 y media de la tarde, después de haber comido en un tiempo record y haber viajado rápidamente hasta la otra punta de la ciudad. Cuando el señor instalador va a proceder a montar el lavabo nuevo y el mueble, vemos al desembalarlo una raya que vista de lejos parece el perfil de los Andes. Vuelta a embalarlo y a esperar 20 días, para que vuelvan a fabricarlo. Estoy que muerdo.
Nada más llegar a casa me suena el móvil. Es la chica de la tienda de saneamientos, que tras una conversación llena de disculpas me dice que al menos "me estarán montando la mampara". Flipo. ¿Cuándo me han dicho que también iba a pasar el fontanero a montarla? Cojo un taxi para intentar alcanzar al instalador de mamparas.

Segundo ejemplo: mi amiga A. llevaba un tiempo sin demasiado trabajo, hasta el punto de plantearse tener que empezar a buscar otro empleo además de la pintura. Justo el otro día le encargan 28 cuadros, que tiene que entregar en 20 días, para una exhibición que se está preparando. Ese mismo día, se lesiona la mano derecha: esguince de muñeca. Los cuadros son abstractos, pero pintar con la mano izquierda para un diestro tiene su dificultad! La acompaño al hospital, una amiga de su jefe, enfermera que justamente ese día hace su turno en rayos de traumatología, la cuela. Yo espero que de un momento a otro, cualquier abuelito avispado se de cuenta y nos monte un show de no te menees, y con razón. Esto es mucho peor que lo de intentar colarse en el supermercado. Yo callo pero me deslizo entre el olor a aséptico del hospital y me sorprendo de la cantidad de médicos jóvenes, diría que algunos más jovenes que yo, que hacen turno a esas horas.

Mientras espero fuera a que a mi amiga le fotografíen su muñeca, el panorama es cuando menos, inquietante. Un señor da alaridos porque la enfermera casi le arranca el gotero al intentar mover su silla de ruedas. A mi lado una pareja discute y él le dice que no le va a perdonar que le haya dañado el hombro. Ella llora y le dice que se puso muy nerviosa. Flipo, prefiero no mirarlos. A mi otro flanco, una mujer sudamericana se ha liado a hablar con una señora muy maña. La sudamericana le está hablando de dos hijos mayores que tiene en Ecuador, uno es conductor de camiones, el otro trabaja en la construcción. Da gracias a Dios constantemente porque ha encontrado trabajo en una casa decente. Cuando se van, me doy cuenta de que van juntas. La maña es su jefa, y ella, la empleada. "Coge los bultos Monsita", le dice. Y Monsita carga con dos bolsas de la compra y un maletín de noche, amén de con su propio bolso. Y Monsita ya no es joven y la maña se mueve con ligereza. La enfermera amiga del jefe de mi amiga, me hace compañía mientras esperamos. Como no la conozco, llenamos el vacío hablando de su trabajo. Está estresada, sobre todo por las guardias nocturnas. Está siendo un invierno muy malo, la gente se muere de asma. Me señala unas cortinas iluminadas con una señal de stop. "Ahí se mueren cada tarde 3 o 4, de paros cardíacos. Cada vez son más jóvenes". Por dios, que se calle esta mujer. Tengo ganas de ir a por un café pero el olor a hospital sumado al café de hospital puede que haga que tenga que correr al baño. Por fin mi amiga sale. Abandonamos las estancias de la muerte, ella con una muñequera y yo con el estómago algo descompuesto. Y eso me hace recordar la pregunta que un lector formulaba el otro día a la sección de curiosidades de "El Semanal": ¿hay gente que sufre diarrea cuando se pone nerviosa?. Y recuerdo algo de los mucopolisacáridos del estómago.

Mis mucopolisacáridos hoy están bien. El sábado K.y yo fuimos a cenar en Barcelona con S. y R., a un mejicano que tiene dentro la reproducción del patio de Frida Kahlo. K. y R. atacan enfrijoladas y enchiladas, a prueba de estómagos de hierro, y de parejas permisivas que no te manden a dormir al salón con el gato (o las gatas), y S. y yo nos conformamos con tostadas de pollo con guacamole y pozuelo rojo, una extraña sopa que sabe extrañamente riquísima. Con el tiempo justo llegamos a ver "Buenas noches y buena suerte". S. nos cuenta que en realidad la película es un pequeño homenaje que Clooney ha querido rendir a sus padres, periodistas en la época, en la CBS. La película me gusta, y además me enamoro de la forma de fumar, a pesar de que yo no fume, de David Strathairn. Me enamoro de su aplomo, de su perseverancia, de la manera en que se despide de los espectadores. Cuando hora y media pasada más tarde llegamos a La Perla, nos encontramos con Powdefinger, un amigo, y sus señoras. Encantadora gente, cercana, es curioso lo maja que es toda la gente de riff, al menos, la que voy conociendo. Está atacado porque todavía no sabe si los Drive by Truckers harán concierto en Madrid, ni cuando saldrán las entradas o el sitio oficial del concierto en Zaragoza. Te esperamos si finalmente no tocan en Madrid. Volvemos a hablar de lo de quedar, hay que hacerlo sin que pase de la primavera.
Con el frío que se ha levantado hoy en mañolandia apuesto a que no tendríais cojones de venir! Ventiladores a tope!!