No hace falta ir a Polonia para sentir frío
Metástasis. Diagnóstico frío, sin sentimientos, que apenas deja resquicio a la esperanza. Mi estómago se ha diluido en un oleaje de café, lágrimas y nausea. Mi querida compañera, la del marido pendiente del escáner ya no pasará más noches con la duda de si estas Navidades las pasará en su casa, con sus hijas y el turrón de dulce de leche que les ha comprado, o en un hospital, al lado de una cama o en la unidad de quimioterapia. Metástasis cerebral consecuencia del cáncer de pulmón que arrastra hace 5 años. Y muy mal pronóstico. El regalo que le compré por el amigo invisible (la casualidad ha querido que este año me tocase ella), se quedará en mi casa hasta que se reincorpore al trabajo. Que alguien me diga que hago ahora con esa estupidez de regalo, esa ridícula ilusión cuando a alguien se le niega el único regalo que desea desde hace demasiado tiempo. Puta vida, y punto.
3 meses? 6 meses? y si sólo le queda ese tiempo?
Aunque sea muy macabro, me planteo que haría yo si de pronto me dijesen que tengo 3 meses de vida para hacer lo que no he hecho en 29 años.
¿Postear en riff hasta superar a Cuasicólogo? ¿Comerme todo aquello que ahora me prohibo alienada por el pánico escénico a que la aguja de la báscula supere mi máximo permitido? ¿Hacer un viaje soñado a Japón, a Siria, a Jordania, a Irán?
¿Le diría a la gente lo que pensase en cada momento aunque pudiése herirlos? ¿me volvería un alma corrupta o un alma frágil? A cada persona que fue importante en mi vida, le diría que la quise, que la quiero. Siento que a veces la gente lo sabe pero no lo decimos con la frecuencia que deberíamos.
¿Te deja el incesable paso de los segundos hacia la meta la posibilidad de ser feliz y disfrutar de un café recien hecho y de la compañía de un amigo? ¿Te siguen quedando ganas de experimentar orgasmos con tu pareja? ¿Sigues queriendo probar ese restaurante tan caro? ¿sigues disfrutando del placer de ver en directo a tu grupo favorito, de leer a ese escritor que acabas de descubrir? ¿te conmueves de la misma manera ante una obra de arte, te derrumbas o te haces más fuerte? ¿se aviva o desfallece el instinto maternal? ¿Se siente uno satisfecho con su vida, con lo que ha hecho, con lo que deja, con lo que se lleva? Puta vida.
Siento ser pájaro de mal agüero, así que intentaré contar algo más alegre.
A pesar de que el frío me encanta, ayer pensé morir de congelación. 2 grados en Zgz city, junto a un cierzo del demonio. Sensación térmica de 10 grados bajo cero. Y miles de cosas por hacer en la calle. Menos mal que el ayuntamiento decidió que era hora de implantar la tarjeta bus que permite hacer transbordos, en un acto de inigualable ingenio y savoir faire. El retraso de esta ciudad a veces me consume. Pero se me quita algo la mala leche al ver las luces, los espumillones de los escaparates, los precios exorbitados. Compré sin esperarlo un regalo para mi madre, para el día de Reyes, que en mi casa siempre han sido anti-Papa Noél. También son anti-Halloween. En realidad tengo unos padres muy avanzados para algunas cosas (en mi casa con 16 años era posible comprar una botella de ginebra en el súper con la aprobación de mis padres, su mirada condencesdiente y su comprensión), y muy tradicionales para otras. Los novios en su casa duermen separados, todo el mundo se levanta a comer aunque tengas una resaca del 15, la Nochebuena se cena cardo con almendras.
Ayer probé el pulsómetro de mi profesor de spinning. Según él, tengo que intentar alcanzar las 190 que es el nivel de máximo rendimiento. Ayer no pasé de las 180 y casi me provoco a mi misma una parada cardíaca, así que creo que si llego a las 190 moriré subida a una bicicleta.
Por navidad quiero un pulsómetro, una cámara digital, quiero que metástasis sólo sea una palabra de 10 letras que no signifique absolutamente nada más que la felicidad en estado puro.

manuel dijo
si me quedasen 3 meses de vida me moriria de pena pues echaria tanto de menos la vida que no soportaria mi muerte
15 Diciembre 2005 | 10:22 AM