A mail in the life (Fernando Iwasaki)
Hoy sólo quiero compartir con vosotros tres cosas.
Fernando Iwasaki. A pesar de su apellido, es peruano. Uno de sus cuentos se titula: "A mail in the life". Y dice así:
Desde hace unos meses le mando correos electrónicos a mi mujer haciéndole creer que soy otro. A principio se los tomó a broma, pero poco a poco empezó a entregarse, a fantasear con mis mensajes, a compartir con mi otro yo sus deseos más inconfesables.
Le he puesto trampas para saber si sospecha algo y no es así. Ha caido redonda. No puedo negar que parece más feliz y hasta me hice de rogar cuando me pidió que la sodomizara, tal como se lo había recomendado bajo mi personalidad secreta. Pero hasta aquí hemos llegado porque he decidido escarmentarla.
Voy a suicidarme para que nos pierda a los dos.
Me parece a mi que Iwasaki consigue aquí condensar en escasas líneas toda una historia. Y ponerme los pelos de punta, que no es poco. El resto de los cuentos de ajar funenario de este hombre para mi no están a la altura de este.
En Zaragoza, atentos visitantes, quizás encontreis una estatua que representa a un muchacho sentado en el suelo, pensativo. Antes miraba algo, en concreto, el Torreón Fortea, que fue derribado hace un tiempo. Ahora, la estatua ha quedado huérfana, ya no hay nada que mirar, pero es ahora cuando me gusta. Puede mirar cualquier cosa, sus ojos han nacido de nuevo. Parece que mira a la nada con sus ojos eternos, y pasan los años sin envejecer, cada vez con la mirada más despierta.
Esta mañana, he leido que Jorge Bucay ha reconocido que plagió 60 páginas de una obra de una doctora italiana en su última novela. Detesto a Jorge Bucay. Detesto los libros de autoayuda y a estos chamanes de medio pelo. Pero me sorprende que un autor tan conocido y tan comprado, tan leido como Bucay, se arriesgue de esta manera tan poco disimulada. estoy segura de que sus millones de seguidores le perdonarán y seguirán llamándole don Jorgito en sus corazones. Igual que la audiencia perdonó a Ana Rosa Quintana. Plagiar me parece una verdadera vergüenza para alguien que se llama escritor. Un engaño al público a la altura del que traiciona a alguien con una tercera persona.

Meritxellgris dijo
Yo también coincido contigo. Pero no creo que la gente le perdone el desliz, tarde o temprano...
Saludos.
11 Octubre 2005 | 08:18 PM