Se puede mentir por tantas cosas. Mentir sobre algo que te hace desgraciado para hacer feliz a otro. Mentir y decir que algo te hace feliz sólo para hacer desgraciada a la otra persona. No se cual de las dos mentiras, es más mentira, cual es más honda, más maligna, cual se aleja más del concepto de lealtad. A veces creo que mentimos constantemente. Le miento constantemente a mi jefa cuando tengo que ponerle buena cara.

La vida del funcionario, a pesar de parecer una vida vivida de puntillas, una vida inexistente, un teatro de marionetas donde alguien mueve los hilos y las marionetas sólo fingen actuar, no siempre es fácil. Cuantas veces llega la rutina, la incomprensión, la imposibilidad de plantear cambios o mejoras. Manos atadas: haga usted lo justo. Cabeza distraida: limitese a hacer su trabajo y no plantee demasiadas dudas. Sea usted social, relaciónese, pero no haga amigos. Ay "amigo", ahí hemos topado.

Qué montón de trabajo tengo hoy. Por eso me voy a permitir este pequeño lapso, para acercarme a vosotros, que me leeis. Vosotros que seguramente mentis al poner buena cara al jefa y mirais el relojito del ordenador cada 15 minutos.

Dos compañeras de mi oficina están de curso, otra de vacaciones, y otra tiene reducción de jornada por maternidad. Así que nos hemos quedado las tres marías. O sea, la jefa, el caspas, y la maña. Qué aburrimiento. Podría jugar a contarle las caspas a mi compañero, pero está algo lejos. Mejor así, o tendría que encender uno de esos palitos de incienso que guarda en el cajón, junto con un botiquín digno de cualquier psiquiatra, su compañera de mesa contigua, la que está de vacaciones. Podría jugar a darle conversación, pero eso es una temeridad digna de un corsario. Tú le dices 3 palabras y él, te avasalla con 300. Es el ser más inepto que he conocido para relacionarse con el sexo femenino. Y no porque no sepa hablar, sino porque nunca dice nada interesante. Eso, junto con la lascivia contenida que debe habitar en su interior es un cóctel molotov que no quiero probar. No le conozco novia ni pasada ni presente, ni nada remoto que se le parezca. Cree que con una disertación sobre las ventajas del XP va a conmover algún corazón femenino de esta nuestra biblioteca. Por dios. ¿Cómo no se da cuenta de que con esa caspa, ese olor a sudor resudado de rancio abolengo, esas camisas prehistóricas, ese pelo bañado en óleo, esos zapatos claros con calcetín oscuro, esos comentarios sobre la acidez de su PH,... cómo no se da cuenta de que eso le lleva directamente a la tierra del nunca jamás?

Por cierto, acaba de llegarme un mensaje de mis compañeras, las que están haciendo el curso, desde el submundo, no el de Don Delillo, sino desde el submundo de los sótanos de risa fugaz y siseos del depósito de cadáveres de la facultad de Medicina de la Universidad de Zaragoza. Me gusta ese pasillo, nunca sabes cuando te puedes topar con un alumno o un profesor que empuja un cadaver mientras tú te diriges a hacer un curso de Dreamweaver en la clase de al lado. Me escriben mis compañeras:

Por si te quedaba alguna duda de no haber tomado la decisión correcta al no
renunciar a un día de tus vacaciones por el Dreamweaver, te vamos a describir al profesor:
- entonación nula, al igual que su capacidad de improvisación, amenidad y
relaciones sociales
- seseo tipo Rajoy
- movientos, pelo y barba categoría “seminarista”
- dsconocimiento del botón derecho del ratón

Bueno, ¡al menos me rio!!! Me rio y el caspas me mira como si estuviera loca. Pues con él no pienso compartirlo. Que siga sacándose la cera de la oreja izquierda, que te veo Jose, que te veo. Por mucho que tararees "The wall" mientras lo haces. Por mucho que intentes hacer creer que Pink Floyd te gusta.

Debo dejar de escribir. Esto es una mierda como un piano, que nunca debería salir en este blog. Pero hoy no estoy creativa. Sólo estoy aburrida, agobiada, y contando los días para marcharme de vacaciones. Que comience la cuenta atrás.