Anosmia
Anosmia. Un término que no había escuchado hasta ayer por la noche. Anosmia, o la pérdida progresiva y finalmente total del sentido del olfato. Algo que visto así parece superable, llevable, mucho más sencillo que la pérdida de la vista, pero que aboca al que lo sufre a una tremenda depresión y a una baja calidad de vida, cuando se ven afectados incluso sentidos del gusto, y deja de disfrutarse la comida para ser simplemente un acto que impide que tu cuerpo deje de funcionar.
Y es que es cierto que el sentido del olfato y los olores son sin duda, "despertadores de recuerdos". Sería muy duro perder la capacidad de evocar recuerdos a través de los olores.
Recuerdo que con 7 años, me mandaron a mi primer campamento con una asociación de montaña. Recuerdo vívidamente, que al principio, échaba mucho de menos. Y recuerdo como si fuera ayer, la tremenda angustia que me provocaba el hecho de buscar ropa limpia en mi mochila, y sentir de pronto una ráfaga del suavizante que usaba mi madre. Respirar ese olor era sentirme en casa, y abrazar a mi madre.
Recuerdo el olor a pan recién hecho cuando íbamos a buscar a mi abuelo a su panificadora. Recuerdo el olor de la masa caliente y de los encanelados recién hechos. El olor especial del patio de la casa de mis abuelos maternos. Esos olores están almacenados en mi memoria, ¿seguiría recordándolos si perdiese el sentido del olfato? ¿y que ocurre con el presente? La piel de tu pareja, el pelo recién lavado, las sábanas limpias, el café recién hecho. Creo que no hay nada comparable al olor del café recién hecho a las 8 de la mañana. El olor a ozono que desprende la atmósfera cuando acaba de llover, el olor al cesped recién cortado. El dulce olor de las tiendas de chucherías, el olor que anticipa el placer cuando abres uno de esos chicles rellenos que se presentan envueltos. El olor de los libros nuevos, el de los usados. Ese olor que te anticipa horas de disfrute y promesas encerradas en 400 páginas.
El olor del mar a primera hora de la mañana cuando puedes contemplarlo desde una terraza, mientras te tomas tu café recién hecho. Si eso no es el paraíso, no hay nada que lo sea. El olor de la arena caliente, de los bronceadores, del coco que vende el vendedor ambulante y que te dice: "sí, estás en la playa". El de los pinos, el inconfundible olor a los pinos del pirineo aragonés. El del bocadillo de tortilla que disfrutas en compañía de tus amigos cuando por fin has llegado a ese pico. El particular olor de las habitaciones de los hoteles, el de los baños de los servicios públicos, el del jabón rosa líquido que tiene la mayoría. El olor de cada casa, de cada persona.
Hay olores que anuncian etapas, sentimientos, estados de ánimo, estaciones. El olor a hojas secas y a fermentación me dice que estamos en otoño, el de las castañas asadas que me asalta por sorpresa cada año me dice que la Navidad está a la vuelta de la esquina.
Hay olores que uno preferiría ignorar. El de los hospitales, que tienen la facultad de revolverme el estómago. El de los cementerios, el de las iglesias. El de unos pies descalzos en el autobús. Pero forman parte de un todo, y hasta sería capaz de echarlos de menos si un día no pudiese asociarlos a las sensaciones que desprenden.
Es curioso pensar que apenas somos capaz de generar recuerdos o emociones por nosotros mismos, y que un pequeño deterioro neurológico puede convertirnos para siempre, en pequeños mutilados emocionales.


Soledad dijo
me he sentido tan identificada con vuestros comentarios... es bueno saber que hay gente que está luchando por lo mismo. Yo padezco de anosmia desde hace un par de años a causa de una sinutisis cronica combinada con alergia, todo esto apareció de repente en mi vida y lo que más me desespera, más allá de lo feo y frustante que es no poder sentir los olores y el sabor de la comida, es que los médicos me piden todo el tiempo que tenga paciencia, que espere, y no se dan cuenta que cada día que pasa es un día que yo pierdo de disfrutar desde que me levanto hasta que me acuesto. Se que tengo que seguir luchando y no desesperar porque creo algun dia voy a poder resolver esto, pero mientras tanto tengo que lidiar con esto y lo peor es que la gente no lo entiende, nadie se imagina lo desesperante que es no poder saborear el cafe a la mañana hasta que le pasa algo así, hasta daria lo que fuera por poder oler aquellos olores que la gente detesta, yo seria la persona mas feliz del mundo si pudiera hacerlo. he perdido las ganas de comer las cosas que antes me gustaba mucho, aunque ultimamente me he propuesto comerlas igual y tratar de disfrutarlas a mi manera , porque sino, cada vez me voy a ir alejando mas de mis placeres y no quiero...
con esto empece a notar que la gente hace comentarios todo el tiempo sobre los olores y los sabores y yo me quedo en blanco si ni siquiera tratar de explicarle que no puedo saberlo porque siento que no me van a entender, o te miran raro, por eso directamente no hago comentarios al respecto, me encantaria poder apreciar cuando alguien huele bien , un perfume ....
gracias a todos por sus comentarios y sobre todo a aquellas personas que aportan comentarios positivos, me dieron mucha esperanza y ganas de seguir luchando.... gracias
19 Noviembre 2006 | 04:15 PM