Hay momentos de la televisión que resultan memorables. El otro día en un capítulo de sexo en nueva york, una de las protagonistas recibía una declaración de amor escrita en una galleta gigante mientras otra le recitaba la descripción de un vestido de alta costura a su amante poniendolo a la altura de Pessoa. Dos momentos tan ridículos que sacan mi vena festiva y me sonrojan. No hay disculpa cuando esa galleta ni siquiera tenía pepitas de chocolate o una fina capa de azucar glaseado.

La culpa es mia por ver esta serie, pero la encuentro divertida. Encuentro divertido que Carrie, la protagonista, sea periodista y jamás salga leyendo o visitando una librería. Que después de pasarse una media de 20 capítulos por temporada desayunando, almorzando y cenando una media de 6 veces por episodio, no estén ingresadas en la unidad de transtornos de la alimentación que seguro existe en el afamado hospital de Nueva York Monte Sinaí. Que después de la cantidad industrial de fiestas, cócteles, martinis y vodkas que ingieren, superando a Jack Lemmon en "Días de vino y rosas" no comiencen el episodio diciendo un : "hola, soy Carrie y soy alcohólica".

Me divierte que la media de hombres con la que han estado sobrepasase en la tercera temporada los 46. Si multiplicamos por dos, ahora que están en la sexta y última, ¿se estarán acercando a 99+1?

Los hombres creen que las mujeres no hablan de sexo, pero les soprenderia saber cuanto se habla de sexo y a que profundidad. Si con una mujer logras tirar la barrera de mitos como la masturbación, las fantasias sexuales, o la frecuencia con que lo hace, no hay nada que no puedas decirle. Es bastante triste que muchos hombres imaginen a las mujeres como damiselas incapaces de hablar mal o comentar su vida sexual. Nenas que se enfadarían por descubrir que su pareja ve porno, o que guarda imagenes pornográficas en el ordenador.
No quiero ofender a nadie, pero me temo que hay un celo de precaución. ¿por qué tendría que molestarme que mi pareja vea porno? ¿por qué he de pensar que eso va unido al hecho de que no me desea?
Seamos valientes y admitamos que todos tenemos fantasias, que todos podemos desear sexualmente a otra persona en un momento dado, que todos tenemos nuestra vida sexual antes de conocer a una pareja y eso no debe interferir. Dejemos de ser hipócritas. Sobre todo, chicas, dejad de ser hipócritas. Dejad de decir que jamás habeis mirado a otro hombre con deseo, dejad de fingir que no sabeis que un hombre incluso estando emparejado puede consumir porno, o puede ser un voyeur, y dejad de sentir como una traición que a veces recurra a si mismo.

Desde hace unos meses conozco a las dos mujeres más sexualmente liberadas que he tenido la suerte de conocer. La una es pintora, y la otra, monitora de pilates. La pintora vive sola en una casa de 100 metros cuadrados que comparte con su gato negro, Darío, el roba-frascos-de-barniz. Ambas son algo mayores que yo, y mucho más liberadas que las chicas de 20 años que pueda conocer. Supongo que es uno de los beneficios de ir poniendo velas en tu tarta de cumpleaños, pones velas y quitas prejuicios, mentales y emocionales. La vida se simplifica, en un elaborado ejercicio matemático en el que influyen múltiples factores. Así da gusto cumplir años.